Era de noche. Estaba todo complementa oscuro en el interior del bosque. Los grillos ni siquiera se escuchaban solo el ulular de las ramas de los árboles cuando chocaban con el viento. Mi respiración era tranquila y pausada, en mi interior comenzaba a surgir una luz.
Era una luz pequeña, que poco a poco se hacia gigante en mi interior, hasta que me cubría totalmente. Mi respiración no se escuchaba. El mundo giraba a mi alrededor pero yo no me daba cuenta. Comenzó la luz a llenarme hasta que yo mismo era la luz.
¿Cómo alejarnos del "mundo" exterior para ir al "Interior"?
Algunas décadas después puede comprenderlo, estimado discípulo. Llegar a ese punto de crear mi propio reino interior, en donde la paz, la armonía se conjuntaban con mis sentidos ha sido producto de un trabajo constante. De eliminar distracciones terrenas, pensamientos vanos y malos sentimientos. El esfuerzo es diario.
Construir el reino interior no se logra solo. Es un esfuerzo entre el ser humano y la divinidad. Entre buscar y encontrar. Es un reto del pensamiento para llegar a la tranquilidad mental y después a la conexión espiritual que debe ser permanente.
De regreso. Llueve, las copas de los árboles se mueven por el viento. Las nubes amenazan con más fuerza y mis pasos truenan las hojas y las ramas, mientras camino de regreso a mi cabaña. Es de noche.
LA FRASE
El Reino Interior es un esfuerzo conjunto entre humano y divinidad