No hay marcha sin sentido. Las dos marchas de la semana pasada en la que participaron estudiantes: el viernes “Yo Soy 132” y el sábado #MarchaAntiEPN resultaron muy trascendentes para la elección en México, por lo siguiente:
1.- Oposición al régimen de partidocracia.- La lucha no sólo es en contra de Peña, sino en contra de los partidos políticos han tomado de rehén al país. La alternancia en la presidencia nos dejó sin contrapesos políticos, y los partidos se han adueñado de todos los espacios, entre ellos del Congreso y de la Presidencia. La disputa hoy es por quién debe ser el dueño de ambos y eliminar al otro. Lo que los estudiantes proponen hoy, a diferencia de 1968, no es una lucha ideológica, ni tampoco por posiciones políticas; es una lucha por el destino del país. ¿Cuál es la dirección que debe tomar México? en la cual los estudiantes se verán afectados.
2.- Internet vs Televisión.- Ambas marchas son inéditas. Nunca antes se habían manifestado en contra de un candidato presidencial en México. Había marchas de militantes de un partido en contra de otro partido, gobernador, presidente, diputado, ley, etc, pero no en contra de un candidato. El otro asunto, es que las marchas son “auto-organizadas” esto es usando una de las características de la nueva economía. Por ello, las televisoras y otros medios tiemblan al pensar en las redes sociales, y han satanizado cualquier contacto con ellas, por que les impide ver la realidad. Ellos quieren imponer su realidad. El internet es una ventana abierta al mundo que observa todo lo que sucede en el orbe en el momento que ocurre. La concurrencia y organización de ambas marchas y su impacto en el DF y en todo el país, son una muestra contundente de que internet les está ganando la batalla política a las televisoras.
3.- Jóvenes contra el sistema.- Tradicionalmente los jóvenes atacan al sistema. Su originalidad y su sentido de rebeldía los pone frente al sistema político. Sin embargo, resulta sintomático que hoy los jóvenes de clase media y clase media alta se enfrenten al sistema político que tradicionalmente los ha convencido. Ello implica que el sistema los ha perdido. Que no ha abierto los espacios de poder, y que los mismos de siempre, los políticos de toda la vida, siguen ocupando los espacios de poder.
En suma, ambas marchas son el inicio de un despertar civil. Llamaran la atención de jóvenes y viejos, de niños y adultos, harán reflexionar. Pero sobre todo han roto un paradigma: los mexicanos también contamos; los ciudadanos votamos, opinamos, pero sobre todo pensamos. Eso es algo que los políticos mexicanos no tenían claro. Aún es muy pronto para determinar el impacto de las marchas en las encuestas, y en la decisión final de votar, pero lo cierto es que sea quien sea el presidente, los diputados y los gobernadores tendrán que aprender a vivir con este México que acaba de emerger.
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