Arturo Montiel Rojas dejó de ser precandidato del PRI esta semana para dar paso libre a Roberto Madrazo. Esto requiere tres comentarios muy breves para entenderlo.
1. La descalificación de Montiel por el enriquecimiento y posesión de varios inmuebles permite afirmar que las filtraciones periodísticas sí destruyen carreras políticas y ambiciones personales.
2. La filtración sólo pudo provenir de dos fuentes: Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo, ambos tienen intereses muy claros; el primero para lograr la candidatura de unidad que lo llevé a la carrera presidencial sin obstáculos; la segunda, para desestabilizar el proceso interno del PRI, golpear a Madrazo y restarle legitimidad al partido por haberla “expulsado” de la secretaria general del mismo.

3. La debilidad del Partido queda demostrada ya que una filtración ha descarrilado el proceso interno, de tal forma que el TUCOM ahora se encuentra disperso, los grupos fuertes como el del Estado de México con toda su experiencia y relaciones no apoyaran a Madrazo incondicionalmente y las figuras como Francisco Labastida, Carlos Salinas, Enrique Jackson y otros se encuentran definiendo posturas políticas para ver a quién apoyan finalmente o si se mantienen al margen de este proceso; todo ello muestra de una incertidumbre nunca antes vista en el partido que gobernó durante 75 años al país.
Finalmente, creo que aún no hemos visto las consecuencias políticas de esta salida de Arturo Montiel, sobre todo en el Estado de México queda mucho que decir sobre cómo el exgobernador logrará demostrar de donde obtuvo esos bienes y si no proceden de las arcas públicas. Ya hablaremos de eso.





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