Al termino de la batalla hay que recoger los heridos y enterrar a los muertos. Calderón es el más herido a muerte. No sólo tiene que entregar resultados en su administración sino tratar de preparar a su posible sucesor y compartir el poder con el PRI. Eh aquí un ejercicio prospectivo del margen de maniobra que tiene el presidente mexicano.
1.- Optimista vs Pesimista.- desde el punto de vista Optimista, el PRI adopta una actitud colaborativa; propone y consulta reformas, apoya las que le convengan más él y las publicita extensamente aunque Calderón las lleve a cabo. Es un trueque entre iniciativas que convengan más a uno que otro y ambos salgan ganando. Bajo el enfoque pesimista, la resistencia del PRI obliga a Calderón a buscar alianzas con otros partidos, incluido el PRD y darle un ataque a través de los medios de comunicación sobre que bloquean la actividad presidencial.
2.- Ideal vs Catastrófico.- El escenario ideal sería que el PRI propusiera un pacto nacional para la reforma del estado, se discutieran reformas, contrapesos, nuevas legislaciones y co-gobernara con el PAN. Calderón invita a Enrique Peña como secretario de estado, gesto con el cual se gana a la mitad de los priístas y estrecha la colaboración, además de que coloca al gobernador del estado de México como un posible sucesor bajo los reflectores nacionales. En cambio, el escenario catástrofico implicaría una cerrazón del PRI que se convierte en un segundo poder, frenando, neutralizando o eliminando cualquier iniciativa del presidente, con lo que genera un choque continuo de fuerzas, mismo que detiene el avance social y político en el país.
3.- ¿Qué sigue? en los países con régimen parlamentario, cuando otro partido gana la mayoría del Congreso, el presidente debe dimitir para que se nombre otro jefe de estado; o bien, acepta un primer ministro que proviene de dicha bancada. Nuestro caso no es así, sin embargo, el presidencialismo dejo de operar después de Fox y el Congreso Federal ocupó ese espacio de poder, de tal forma que ahora mantiene bajo rehén a la nación de los caprichos de los legisladores. El único contrapeso ha sido el tercer poder: La Suprema Corte de Justicia de la Nación. No obstante, es urgente establecer una nueva y mejor relación entre los poderes, los actores y el sistema político.
En conclusión, el PRI puede caer en la tentación autoritaria y tomar al presidente y al Congreso como rehenes hasta que no se cumplan sus demandas. Lo cual sería muy grave para la nación, un retroceso al siglo pasado y una semilla para una revolución o rebelión social sin precedente. Ya veremos como se comporta el recien remodelado PRI.
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