El regreso de Rafael Acosta, alias "Juanito" a tomar posesión de su cargo en la delegación Iztapalapa enfrenta al PRD y coloca al sistema político en un dilema inédito, vale la pena analizar el caso aún cuando sus implicaciones lo lleven más al espectáculo y la polémica. Veamos.
1.- Iztapalapa: rehén político.- Lo más inquietante del asunto es que los ciudadanos que habitan en esta delegación, se enfrentan a no tener autoridad. Esto debido a una promesa de AMLO que buscó quebrantar el orden jurídico al proponer a su "candidato" a dicho puesto argumentando que era una alianza política y que Clara Brugada, la candidata "oficial" asumiera el cargo una vez que Juanito renunciara al mismo. Esta decisión unipersonal, hoy perjuidica a millones de mexicanos y deja a la delegación más rica del DF en la indefinición.
2.- ¿Llanero solitario?.- Juanito no se manda solo. El exlíder de ambulantes, golpeador profesional, boxeador y militante perredista tiene el poder. Lo gano a toda ley: en las urnas. Ahora para quitárselo se ha convertido en un dolor de cabeza del perredista Marcelo Ebrard, que enfrenta una rebelión en la granja. ¿Cómo un solo hombre se atreve a desafiarlo? ¿Cómo un hombre con la ley de respaldo enfrenta su autoridad y lo humilla? Estoy seguro de que Juanito esta asesorado por ciertos intereses que lo han orillado a cambiar su postura en los últimos meses, y que, como buen perredista sabe que armando escándalo, tomando de rehén las instalaciones, conseguirá lo que quiera.
3.- Un ciudadano al poder.- el caso de Juanito revela algo paradigmático: coloca a un "ciudadano" con insuficiente preparación y decisión en una posición de poder. De manera inédita el partido político que lo postula a sabiendas de sus deficiencias le ofrece un lugar, lo acepta y gana la elección. Hoy, este mismo actor se rebela ante su partido, su dirigencia y utiliza la ley - su elección legítima - como coraza para enfrentarlos. Al mismo tiempo la cobertura mediática que ha recibido, impulsa que otros "ciudadanos" se interesen en la política y respalden su postura "ciudadana" y legítima de alguna manera.
Esta percepción del poder ciudadano que borrosamente está construyendo Juanito, parece acercarnos al ideal de las candidaturas ciudadanas ajenas a la partidocracia y al esquema tradicional de nuestro sistema político. El show mediático que ha impuesto el personaje y su enfrentamiento directo contra el PRD además de tomar de rehén al jefe de gobierno - ambos reciben una cucharada de su propio chocolate - colocan en este momento crítico de definiciones del sistema político, de descontento ciudadano el momento ideal para discutir e impulsar las candidaturas ciudadanas. No obstante, la pregunta primordial sigue en el aire: ¿Gobernará Iztapalapa Juanito?







